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María Montessori

(1870-1952)
Nacida en Chiaravalle (Provincia de las Marcas) el 31 de agosto de 1870, doctora en medicina, encargad de un curso sobre la educación de los niños frenástenicos para los maestros de Roma y directora durante dos años de una Escuela normal ortofrénica en la miosma ciudad, continúo sus estudios en Londres y París, frecuentó después de 1902 los cursos de filosofía en la Universidad romana, los de psicología experimental en las de Turín y Nápoles, y dio cursos libres de antropología pedagógica  en la Universidad de Roma en 1907 y la publicación de su primera obra El método de la pedagogía  que, como las que siguieron, fue traducida a muchas lenguas, y el primer curso para maestros sobre su método dado en Città di Castello, protegida por dos bienhechores y amigos de la educación del pueblo, el barón Leopoldo Franchetti y su esposa Alicia. Su actividad docente, de propaganda, de organización de las Case, se desplegó en el mundo entero durante 40 años; finalemente creó el Centro de Estudios Pedagógicos en la Universidad para extranjeros de Perugia, donde dio cursos y participó mucho en la actividad de la UNESCO. Murió el 6 de mayo  de 1952 en Nordwijck en los Países Bajos.

Entre sus iniciativas particulares dignas de mención, debe citarse la Iglesia de los Pequeños fundada en Barcelona después de 1916, con las mismas normas que la Casa dei Bambini, o sea con muebles, decorado, objetos de liturgia católica, etc., apropiados al niño: ensayo que estaba destinado a ser único en su clase y al que no correspondió nunca un estudio sobre el sentimiento religioso del niño y su génesis; aunque haya dado algunas aportaciones y orientaciones a la educación religiosa infantil como I bambini viventi nella Chiesa (1924), La santa messa spiegata ai bambini (1949), La vita in Cristo (1949), etcétera.

Desde 1913-14 sus estancia en Norteamérica, en muchos países europeos (Alemania, Gran Bretaña, España, Países Bajos, Suecia)  y asiáticos (China, India, donde vivió bastante tiempo), las múltiples traducciones  de sus escritos en casi todas las lenguas, los cursos y círculos de estudios montessorianos, difundieron en todas partes la doctrina y la institución de la educación italiana, esparciendo su propia influencia en los países que, como Francia, Austria o Suiza, no llegaron a conocer una verdadera floración de instituciones específicamente suyas.



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