Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral (1889-1957)

Lucila Godoy Alcayaga nació un 7 de abril de 1889 en la ciudad de Vicuña, Chile. Tuvo por padre a Juan Jerónimo Godoy un maestro rural, quien la abandono cuando apenas tenía tres años, y por madre a Petronila Alcayaga.  Cuando Lucila tenía nueve años, debido a una equivocación, fue castigada por la directora y profesores, fue vejada acusándola de ladrona y apedreada por sus compañeros.  A los doce años fue objeto de un juicio negativo, frente a sus condiciones intelectuales, esto se debió a los resultados de un test, así como a que los analistas declararon la incapacidad para cualquiera tipo de estudios (Pincheira, 1989).

Lucila Godoy maestra, mujer, poeta y ciudadana, tal como la definió Andrés Henestrosa en el prólogo del libro Lecturas para maestros tuvo una infancia muy difícil en uno de los parajes más desolados de Chile.  A los quince años comenzó a estudiar para maestra obteniendo su título cuatro años después, a la par que consagra su vocación poética.  Del escritor francés Frédéric Mistral toma el apellido y del poeta italiano Gabriele D´ Annunzio el nombre.

En 1910 recibe el título de maestra primaria e inicia su recorrido por los Liceos de Traiguén, Antofagasta, Los Andes, Punta Arenas, Temuco y Santiago. Su servicio al sistema escolar concluye en 1922 con su viaje a México estrechando lazos intelectuales con José Vasconcelos, quien la invita a la cruzada educacionalhecho que marcaría esta etapa de la vida intelectual de Lucila Godoy y que deja resaltado de la siguiente forma: “el ministro Vasconcelos había desatado sobre el país una especie de movilización general a favor de la enseñanza rural. Había muchas reformas en preparación y en marcha, pero dos lo llenaban todo: la reforma agraria y la de la escuela campesina…no he visto pueblo más respondedor a una voluntad prócer de cultura y tampoco he conocido un movimiento pedagógico de entraña más popular” (en Valenzuela, 2002).

Fue una educadora que enseñó las primeras letras a los pueblos de América Latina.  Recorrió casi todo el continente para enseñar las primeras letras a los niños, campesinos, obreros, hombres y mujeres indígenas.

Inventó un método de enseñanza, para las primeras letras en el campo y comunidades marginales, creó la escuela nocturna para trabajadores, organizó las bibliotecas ambulantes y las enriqueció con miles de títulos en poco tiempo.

Fue la primera latinoamericana que recibió el Premio Nobel (15 de noviembre 1945).  Además de poeta, fue una destacada profesora tanto en Chile, su país de origen, como en México, Costa Rica, Nicaragua, Brasil, entre otros países latinoamericanos

Se adelantó en muchos años a modernos preceptos legales que establecen la igualdad de para todos los individuos del conglomerado social y reconoce la supremacía del talento, ya que las puertas de la escuela, deben estar abiertas para todos sin importar la clase social a la que se pertenezca.  Defendía con ahínco los derechos de la madre soltera, frente a una sociedad ajena a toda comprensión  Fue siempre un ser humano en contacto humano con sus semejantes, consolando la miseria y estimulando la inteligencia.

Entres sus poemas cabe destacar “La oración de la maestra”.  Elevo el trabajo del docente a poesía pura en su Decálogo para el maestro, el pensamiento que tenía esta poetisa sobre el quehacer docente se refleja en diez puntos que todo maestro debe considerar cuando ejerce su profesión.

1. AMA. Si no puedes amar mucho, no enseñes a niños.
2. SIMPLIFICA. Saber es simplificar sin quitar la esencia.
3. INSISTE. Repite como la naturaleza repite las especies hasta alcanzar la perfección.
4. ENSEÑA con intención de hermosura, porque la hermosura es madre.
5. MAESTRO, se fervoroso. Para encender lámparas basta llevar fuego en el corazón.
6. VIVIFICA tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.
7. ACUERDATE de que tu oficio  no es mercancía sino oficio divino.
8. ACUERDATE. Para dar hay que tener mucho.
9. ANTES de dictar tu lección cotidiana mira a tu corazón y ve si está puro.
10. PIENSA en que Dios se ha puesto a crear el mundo de mañana.

Obras

– Desolación (1922).
– Besos.
– Caricia.
– Canción amarga.
– Piececitos.
– Dame la mano.
– Lecturas para mujeres destinadas a la enseñanza del lenguaje (1924).
– Ternura (1924).
– Tala (1938).
– Poemas de las madres (1950).
– Lagar (1954).

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